Leyenda de la maldición de Lokrum

Leyenda de la maldición de Lokrum

Lokrum es una atractiva y misteriosa isla de apenas dos kilómetros cuadrados que se encuentra ubicada en el mar Adriático a unos 600 metros de Dubrovnik, Croacia. Su nombre se deriva del término en latín “acrumen” que significa “fruta agria” y hace alusión a los cultivos de frutas y vegetales exóticos que tenían allí los benedictinos, que se instalaron en la isla a comienzos del siglo XII.

En 1806 las tropas napoleónicas invadieron el lugar y echaron a los religiosos, estos no tuvieron más opción que aceptar, pero lograron que les permitieran oficiar una ultima misa antes de marcharse, así hicieron el servicio en la Iglesia de Santa María de la isla, y al finalizar, todos los miembros de la orden se pudieron sus capuchas, dieron tres vueltas al atolón, mientras sostenían una vela invertida, murmurando unos textos que sellarían sobre el lugar la maldición de que aquel que la habitara padecería tal horror que lo llevaría a la muerte.

Y las desgracias empezaron a caer sobre las personas que intentaron vivir en la isla, los tres primero que quisieron adueñarse de ella, murieron; uno ahogado, otro asesinado y el ultimo se suicidó. Luego el capitán Tomaševic, perdió toda su fortuna después de comprarla. En 1859 Maximiliano construyó ahí su mansión, pero no pudo disfrutarla mucho tiempo en 1864 lo enviaron como emperador a México y ahí fue ejecutado. Después, Dujmovic Poljica también quedó en quiebra después de adquirirla. Tiempo después cayó en manos de alguien llamado Jakopovic, un peluquero que se hacia pasar por doctor, entonces su mentira fue descubierta, y donó la propiedad a un pariente que se ahogo camino allí.

Pero este era solo el inicio, cuando la obtuvo Rodolfo de Habsburgo terminó suicidándose, ante tal historia, la madre de Rodolfo, Isabel de Baviera, invitó a los benedictinos para que se instalaran nuevamente en la isla y removieran la maldición, pero ellos se negaron, la mujer intentó venderla, pero le fue imposible, asi que finalmente para deshacerse de ella, prácticamente tuvo que pagarle a los Dominicos para que se quedaran con aquel pedazo de tierra tan tenebroso. 

Los monjes tampoco se quedaron mucho tiempo con ella, intentaron venderla en una subasta sin éxito y de alguna forma volvió a manos de la hija de Rodolfo, quien se hizo cargo de ella un corto tiempo pues fue asesinada por un anarquista italiano. Finalmente, la decisión más sabia fue devolvérsela a la naturaleza, en 1963 fue declarada patrimonio natural y en 1976 se reconoció como reserva especial de vegetación y quedó bajo el cuidado de la UNESCO.